Enchantra (Wicked Games, #2)(130)



Sus pasos se hicieron más lentos a medida que se acercaban a la mansión Grimm, donde la propia Luci había fijado su residencia hacía poco, después de algunos sucesos desafortunados ocurridos en su vida en los últimos dos meses. Al fin y al cabo, la mansión Grimm era un refugio seguro, y Ophelia estaba especialmente dispuesta a ayudar a Luci después del duro comienzo de su relación en Phantasma.

Ella y Luci apenas habían puesto un pie en la casa cuando Rowin ya estaba allí, abrazando a Genevieve para darle un beso mientras Luci pasaba junto a ellos con una sonrisa triste.

—Te he echado mucho de menos —murmuró Rowin mientras volvía a dejar a Genevieve en el suelo. Umbra gorjeó a sus pies y él se agachó para acariciar a la zorra en la cabeza—. A ti también.

Hacía dos semanas que no se veían. Había estado dando vueltas con Grave y Sevin, todos desesperados por encontrar la cura de su madre ahora que la familia había sido liberada de las garras de Knox. Bueno, excepto Barrington, con quien ninguno había podido ponerse en contacto desde que el truco de Genevieve los liberó y la Boca del Infierno de Knox desapareció de Enchantra. Algo que le revolvió el estómago.

Alguien detrás de ellos se aclaró la garganta.

Cuando Rowin se negó a soltarla, Genevieve se puso de puntillas para mirar por encima de su hombro.

—Hola, Grave.

—Hola, amiga —murmuró Grave.

—Hola —dijo Luci desde donde estaba—. Soy Luci. Genevieve me habló de ti. Bienvenido a Nueva Orleans.

Grave desvió la mirada hacia Luci. No hizo más que levantar la barbilla en se?al de reconocimiento.

Genevieve lanzó a Luci una mirada de disculpa mientras preguntaba:

—?Dónde está...?

—Vivi —exclamó Sevin mientras apartaba a Grave y Rowin de su camino. Una piruleta colgaba de su boca sonriente mientras rodeaba a Genevieve con los brazos y la hacía girar en círculo.

—Enchantra ha sido un poco menos emocionante sin ti —dijo Sevin mientras la ponía de nuevo en pie y le daba golpecitos cari?osos en la punta de la nariz—. Y Rowin mucho más insufrible.

Rowin puso los ojos en blanco.

—Nada sorprendente en ambos sentidos, sinceramente —se rio Genevieve.

—Tengo una carta para ti de Ellin. Aunque en su mayor parte son chismorreos —le dijo Sevin mientras sacaba un sobre de su chaleco.

Genevieve cogió la carta con avidez y comprobó que ya había sido abierta.

—?Lo has leído? —lo acusó.

—Me aburría. Mis hermanos son unos compa?eros de viaje bastante sosos —razonó Sevin encogiéndose de hombros—. La página tres es especialmente emocionante.

Genevieve le dirigió una mirada exasperada, pero antes de que pudiera responder, un movimiento captó su atención por el rabillo del ojo. Echó un vistazo y vio a Salem parpadeando bajo el arco abierto que conducía a la guarida.

Levantó una ceja al verlos a todos.

—Ah. Ya están todos aquí. Mis disculpas, estaba visitando a un conocido en la ciudad.

Por el olor a tabaco que desprendía, Genevieve apostaría mucho dinero a que ese conocido era Jasper.

Salem se pavoneó hacia las escaleras para llamar:

—??ngel?

Todos vieron cómo Ophelia aparecía al final de la escalera, con su vestido rojo agitándose al bajar. Salem le tendió una mano para ayudarla a bajar el último escalón y le dio un beso rápido en la punta de los dedos antes de soltarla.

—Impecable sincronización. —Ophie sonrió a Salem.

Salem alargó la mano para saludar a Rowin. Cuando Salem la soltó, Rowin flexionó los dedos sutilmente, y Genevieve sólo pudo suponer que el Príncipe de los Demonios había apretado demasiado. Le había llevado algún tiempo convencer a Salem de que ayudara a los Silver, sobre todo después de enterarse de todo lo que había ocurrido en Enchantra, así como del mensaje que Rowin había traído del padre de Salem.

Por no hablar de lo enfadada que se había puesto Ophie por haber vuelto casada de vacaciones.

—?Significa esto que ahora lo recuerdas todo? —preguntó Ophelia después de que Genevieve saliera corriendo del paseo fluvial en mitad de la noche.

—Sí —confirmó Genevieve.

—Maravilloso. —Ophelia asintió—. Porque ahora voy a estrangularte, Genevieve Lila Grimm…

—Bueno, ahora es Silver. —Genevieve hizo una mueca.

—?Sí! Porque te casaste —resopló Ophelia—. ?Estás loca? No me importa si fue por supervivencia. Me perdí tu boda.

Ophelia le dio un codazo en el costado a Salem, devolviendo la atención de Genevieve al presente.

—Compórtate —reprendió Ophie a Salem mientras miraba con suficiencia a Rowin.

Salem soltó una carcajada.

—Y yo que pensaba que preferías que me portara mal, ángel.

Ophelia suspiró pesadamente mientras dirigía la mirada hacia Rowin y Grave.

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