Enchantra (Wicked Games, #2)(28)
Tenía una gran serpiente negra grabada en la piel, que se deslizaba por su columna vertebral entre los definidos músculos de sus hombros. Tenía un cuchillo en la mano y se lo estaba... clavando en las costillas, gimiendo cada vez que un nuevo río de sangre se deslizaba por su costado a causa de las superficiales heridas. Un grito ahogado salió de sus labios, y la mirada del hombre se desvió por encima de su hombro.
—?Quién está ahí? —ronroneó.
Genevieve se echó hacia atrás, horrorizada, y giró sobre sus talones. Atravesó el vestíbulo, pasando por delante de un Sevin que no se lo esperaba.
—?Pánico escénico? —Sevin la siguió con una carcajada.
Genevieve le hizo el gesto más grosero de su repertorio mientras continuaba hacia el salón, lo que le valió una sonora carcajada. Cuando llegó a la puerta que buscaba y la abrió de un tirón...
Se topó de bruces con Ellin.
—Aquí estás —dijo Ellin mientras sujetaba a Genevieve—. Tu vestido de novia está aquí. Es hora de prepararse.
11
La Novia
El sonido de un golpe al otro lado de la puerta resonó en la habitación.
—?Lista ya? —Ellin llamó.
A pesar de que Ellin sabía que todo aquello era falso, la hermana de Rowin había parecido disfrutar vistiendo a Genevieve como si fuera su mu?eca personal.
Cuando Genevieve por fin se volvió para mirarse en el espejo de cuerpo entero -que Ellin había hecho arrastrar antes a Sevin hasta el salón-, vio cómo sus ojos se abrían de par en par con asombro. Lo primero que notó fue lo brillante que la energía nerviosa que corría por sus venas hacía sonrojar sus mejillas, complementando el verde azulado de sus ojos abiertos de par en par. Lo segundo fue el vestido.
Fue absolutamente encantador.
El vestido estaba confeccionado en una seda con brillo nacarado que lo hacía parecer casi lila en lugar de blanco. Nunca había sentido un deseo particular por vestir de blanco inmaculado el día de su boda, y dicho color tampoco se ajustaba a ella en el sentido tradicional, en todo caso.
El corsé se ce?ía a sus voluptuosas curvas, con ballenas que formaban una "V" justo debajo de su ombligo. El escote caía con elegancia sobre su busto y dejaba sus hombros al descubierto, estos últimos espolvoreados con un polvo perlado cortesía de Ellin.
Las faldas de seda fluían desde la cintura en pliegues favorecedores, con suficiente estructura como para prescindir de miri?aques que mantuvieran su volumen. Minúsculas perlas y cristales estaban dispersos sobre el corsé y las faldas, así como en el gran lazo situado justo encima del polisón del vestido, bajo el pronunciado corte trasero.
Y luego estaban las mangas. Infladas dramáticamente a la altura de los bíceps, le daban la apariencia de tener alas de hada, para luego estrecharse en los codos y adherirse a sus antebrazos como una segunda piel hasta las mu?ecas..
En cualquier otra circunstancia, se habría quedado sin aliento por su impresionante aspecto. Sus brillantes labios rosas estaban perfectamente mullidos. Sus rizos casta?os dorados estaban recogidos con elegancia en un estratégicamente desordenado montón sobre su cabeza. Las perlitas que colgaban de sus orejas eran de su abuela. Todos los detalles eran perfectos.
Pero por el momento era el pavor que pesaba sobre sus hombros lo que le impedía respirar.
—?Hola? —Ellin volvió a llamarla, con impaciencia en el tono.
Genevieve abrió la puerta de un tirón y miró despectivamente a Ellin, pero cuando ésta se quedó con la boca abierta, fue difícil seguir enfadada.
—?Vaya! —exclamó Ellin, mientras sus ojos recorrían admirados el vestido y Genevieve salía arrastrando los pies hacia el pasillo—. Verdaderamente magnífico.
—Hijo de puta —exclamó Sevin mientras se levantaba de donde estaba, apoyado contra la pared de enfrente. Una sonrisa lobuna se dibujó en su rostro mientras la miraba—. Olvídate de Rowin, ?qué te parece si te casas conmigo? Tus posibilidades de ganar no serían tan buenas, pero yo soy mucho más divertido.
—Cállate, Sevin —dijo Ellin poniendo los ojos en blanco desde donde ahora estaba echando una manta sobre el espejo—. La única diferencia entre casarse contigo o con Rowin es que tú escondes tu alma torturada mucho mejor que él.
—Y yo soy más guapo —a?adió Sevin alegremente—. No olvides esa parte.
Genevieve se encogió ligeramente de hombros. Era cierto.
—?Lección número uno sobre unirse a esta familia? No alimentes los egos —amonestó Ellin a Genevieve.
Pero Sevin era guapo, mientras que Rowin era más afilado y apuesto. Por no hablar de su oscuro atractivo...
Genevieve se sacudió el tren de pensamientos antes de que fuera en una dirección que no quería explorar y se aclaró la garganta.
—?Por qué tapas el espejo ahora?
—Creo que mereces un minuto para recomponerte sin miradas indiscretas —declaró Ellin.