Enchantra (Wicked Games, #2)(40)
15
Presa Dorada
Genevieve se despertó con un leopardo de las nieves abalanzándose sobre la cama. Lanzó un grito desgarrador mientras se zafaba del enorme felino y... rodó por el borde del colchón.
Sin embargo, el dolor del golpe contra el suelo nunca llegó, porque un segundo antes del impacto, su cuerpo desapareció.
Volvió a su estado sólido y sintió un gran alivio al recuperar su magia. Levantó la vista y vio los ojos oscuros del leopardo asomando justo por encima del borde de la cama, con las orejas pegadas a la cabeza y la cola agitándose en se?al de expectación.
—Sapphire, ?quieta ahí! —gritó Ellin desde no se sabía dónde en el cuarto..
Un momento después, la otra chica apareció al lado de la cama de Genevieve, con una expresión que no era ni mucho menos tan apenada como Genevieve pensaba que debía ser.
—Tienes el sue?o pesado —dijo Ellin—. No sabía qué más probar.
Genevieve se puso en pie, apartando de un puntapié las sábanas que se habían deslizado fuera de la cama junto con ella.
—?Qué intentaste en primer lugar?
Ellin se encogió de hombros.
—Llamé a la puerta.
Genevieve apoyó una mano en la cadera.
—?Cuántas veces?
—Una vez.
Genevieve la fulminó con la mirada.
—Vas a tener que aprender a estar más alerta durante la Caza —fue todo lo que Ellin ofreció en lugar de cualquier tipo de disculpa. Y, por desgracia, tenía razón. Genevieve nunca había tenido que preocuparse por tener el sue?o pesado. Siempre que su instinto le decía que estaba en peligro, se entrenaba para desaparecer. Aparte de la noche anterior, normalmente ni siquiera se despertaba de sus pesadillas. Las soportaba hasta que la luz del sol rompía el horizonte u optaba por no dormir.
Genevieve resopló y se frotó los ojos mientras intentaba desalojar la somnolencia que aún persistía en su mente por haberse despertado en algún momento de su letargo. La habitación que la rodeaba seguía a oscuras, sin ventanas ni luz natural que le indicaran qué hora del día era. Rowin y Umbra tampoco aparecían por ninguna parte.
—?Qué hora es? —se preguntó.
—Las cuatro y media —respondió Ellin mientras rascaba a su Familiar detrás de sus esponjosas orejas blancas, haciendo que el felino llenara la habitación con su ronroneo.
—?He dormido más de doce horas? —Genevieve se quedó boquiabierta—. ?Por qué no me despertó Rowin?
—Se empe?ó en dejarte descansar. —Ellin se encogió de hombros—. Algo así como que necesitabas más, ya que eres mortal y todo eso. A decir verdad, me sorprende que no te despertaras cuando llegó la banda y Sevin y Covin decidieron requisar sus trompetas.
—?Son trompetistas? —se preguntó Genevieve.
—No.
Genevieve sonrió.
—Una parte de mí espera que pases de la primera ronda, aunque sólo sea porque volveré a estar sola con estos imbéciles —refunfu?ó Ellin.
—Me conmueve —dijo Genevieve secamente.
Ellin se limitó a sonreír mientras levantaba la mano y hacía un gesto de barrido por el aire de la habitación. Genevieve observó con asombro cómo las velas de los candelabros se encendían y la sensación de poder crepitaba sobre su piel como electricidad estática. Era una sensación muy parecida a la que sintió la primera vez que Rowin abrió la puerta de Enchantra.
—?Fuego? —preguntó Genevieve—. ?Pueden hacerlo todos?
—Luz —corrigió Ellin—. Y no. Soy la única Espectro de Luz de la familia.
Genevieve archivó esta información para más tarde.
—?Lo que hace que Rowin...?
—Rowin, Wells y Remi son Espectros de las Sombras. El poder de cada Espectro suele variar, ya que podemos heredar cualquier cantidad de cosas de nuestro padre demoníaco —dijo Ellin con un gesto despectivo de la mano, como si el tema fuera demasiado aburrido como para seguir discutiéndolo. Pero Genevieve se echaba en cara no haber aprendido más sobre ellos a estas alturas—. Es hora de empezar a prepararse. La mascarada empieza dentro de hora y media, y Rowin me ha pedido que te ayude a vestirte mientras él y los demás ayudan a Padre a preparar la llegada de todos, pero yo también tengo que prepararme, ya sabes.
Genevieve estaba a punto de preguntar por qué Ellin tenía que ayudarla cuando vio el vestido colgado en la puerta del dormitorio. Era el vestido más elaborado que había visto nunca, mucho más detallado que su traje de novia, e incluso más opulento que los de los bailes de carnaval de su país.
Ellin esperó con paciencia a que Genevieve se desvistiera hasta quedar en ropa interior antes de ayudarla a ponerse el vestido. El corsé estaba confeccionado en seda dorada inmaculada, con paneles rígidos que se estrechaban en un punto a la cintura en un corte provocativamente favorecedor, antes de dar paso a las capas de falda ampulosas.