Enchantra (Wicked Games, #2)(62)


—?Quieres esconderte con nosotros esta ronda?

Ellin lo miró mal.

—?Para que puedas utilizarme como cebo durante el próximo cambio de habitaciones? Vete a la mierda, Rowington Silver.

Rowin esbozó una sonrisa de pesar.

—?Dónde está? —Ellin preguntó.

—Afuera —respondió Rowin—. Aunque dudo que por mucho más tiempo.

Ellin asintió y desapareció.

—?Desierto? ?Escorpiones? ?Serpientes? —preguntó Genevieve.

—Knox es conocido por su creatividad incluso en el infierno —murmuró, como si eso sirviera para aclarar algo.

Se dirigió hacia una de las puertas y la abrió de par en par, Genevieve se quedó boquiabierta.

—Cada habitación libre de la casa está encantada de transformarse en un paisaje diferente. A Knox se le ocurren nuevos dise?os cada temporada. Nos da lugares más interesantes para escondernos que las habitaciones de cada uno. Por no mencionar que cada una de las habitaciones encantadas de contiene una ficha que da inmunidad a una ronda de la Caza, si consigues encontrarla y recuperarla.

Genevieve apenas registró sus palabras mientras daba un paso hacia la puerta. Los Demonios que habían dirigido las pruebas de Phantasma habían creado ilusiones similares en la mansión encantada. Pero esas ilusiones habían sido terroríficas y sangrientas. Esto... esto era como entrar en un sue?o.

La habitación, si es que podía llamarse así, era una pradera verde y exuberante. Un arroyo burbujeante serpenteaba por el claro en la distancia, un puente de plata hecho de filigrana arremolinada se inclinaba sobre él. Hasta donde alcanzaba la vista, había especies de flores de colores completamente extra?as para ella. Los pájaros volaban por encima de ella y unas nubes blancas y esponjosas surcaban el cielo azul. Se dispuso a entrar, pero Rowin la detuvo.

—?No vamos a entrar? —preguntó—. Parece un lugar maravilloso para esconderse.

—Sólo hay una salida para entrar y salir de las habitaciones encantadas, y es demasiado arriesgado cuando necesitamos cambiar —le dijo—. Esas habitaciones son juegos mortales por sí solas. Puede parecer hermoso y sereno ahí dentro, pero todo lo que crea Knox es peligroso. ?No has visto el estado de Ellin? Ha tenido suerte de que dejáramos a Grave ocupado abajo en vez de esperarla aquí.

—?Por qué se arriesgaría Ellin, entonces?

—Porque se imaginó que nosotros dos seríamos el centro de atención de Grave, imagino. Y tenía razón.

Le hizo un gesto con la mano para que le siguiera hacia las puertas dobles que había al final del pasillo. Cuando Rowin las abrió para dejar al descubierto una biblioteca, tuvo al instante la inquietante sensación de que estaban siendo observados. Pero el anillo permanecía frío. Sólo había un espejo en toda la habitación -sobre la chimenea de piedra, en el centro de la pared del fondo-, pero por alguna razón no creyó que tuviera nada que ver con la inquietante sensación.

—Covin está en alguna parte de esta planta —murmuró Rowin como si hubiera oído sus pensamientos.

—?Dónde? ?Cómo lo sabes? —se preguntó ella mientras él se dirigía hacia una de las muchas estanterías de la izquierda.

Para tratarse de una biblioteca doméstica, el dise?o era, sorprendentemente, bastante aburrido. Era la única habitación que carecía de la opulencia del resto de la villa. Aquí, los detalles dorados y barrocos habían sido reemplazados por algo mucho más acogedor: estantes de caoba, sofás mullidos y una sorprendente falta de polvo en comparación con otras estancias de la casa.

Genevieve ojeó los títulos de los tomos en los estantes junto a la chimenea mientras Rowin ojeaba los que estaban en su lado de la habitación. Sacó un grueso libro de tapa dura en cuyo lomo ponía El asunto de las almas y hojeó las páginas amarillentas. Había capítulos sobre cómo cosechar almas, adónde iban después de ser extraídas, cómo convertirlas en moneda para Demonios... ella se estremeció y cerró el libro de golpe.

—Satán está durmiendo en una de las estanterías de arriba —dijo Rowin, y tardó un momento en recordar cuál había sido su pregunta—. Covin probablemente esté en una de las otras habitaciones.

—?Satán? —repitió preocupada mientras observaba más de cerca el título de una novela a medio leer y desplegada sobre uno de los brazos del sofá.

Los deseos más oscuros del Demonio. Genevieve soltó una risita, preguntándose a cuál de los hermanos Silver pertenecería ese melodrama erótico. El libro le recordaba a los ejemplares similares, ajados y escondidos, que su hermana ocultaba de su madre.

—Satán es el Familiar de Covin —aclaró Rowin mientras sacaba por fin el libro que había estado buscando.

Genevieve observó cómo una de las estanterías empezaba a girar -porque qué clase de finca encantada sería realmente sin un elemento así-y Rowin le hizo se?as para que se acercara. Pasó por delante del sillón con respaldo de la sala de estar frente a la chimenea y se acercó a la pared más alejada, permitiendo que él la atrajera hacia su cuerpo sobre la plataforma giratoria justo antes de que ésta terminara de girar hacia una nueva habitación oculta.

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