Enchantra (Wicked Games, #2)(72)
—Me protegí —dijo de una manera que implicaba la palabra obviamente.
—Proyectaste tu magia —espetó Grave con irritación—. Tengo más de dos siglos y medio y nunca he oído que un Espectro pueda hacer algo así.
Levantó la nariz.
—Seguro que hay muchas cosas que no has oído en dos siglos y medio. Alguien diciéndote que eres divertido. El sonido del clímax de una amante...
Genevieve sintió que el pecho de Rowin se movía con una risa silenciosa. Hasta que Grave dio un paso amenazador hacia delante.
En un instante, Rowin empujó a Genevieve detrás de él y ense?ó los dientes a su hermano.
—No te acerques más.
—?O qué? —Grave ladró—. Todo esto por una chica que ni siquiera...
—Ella es mía —gru?ó Rowin, sus sombras comenzaron a arremolinarse en el aire a su alrededor—. Pienses lo que pienses de eso, tengas el problema que tengas, si vuelves a intentar tocarla, haré que el resto de tu vida eterna sea aún más jodidamente miserable de lo que ya es.
Los ojos de Grave se entrecerraron ante la vehemencia de las palabras de Rowin.
—Por el amor de Dios, Rowington. Llevas casado con ella apenas unos días. Yo seré tu sangre por toda la eternidad.
—Qué mala suerte para mí —dijo Rowin.
Genevieve observó el intercambio entre ellos con la expresión más tranquila que pudo, pero, la verdad, oír a Rowin decir las palabras que había dicho con tanta convicción le hizo un nudo en el estómago.
—No es real —se aseguró a sí misma—. Por muy real que sonara.
—Los últimos quince a?os has afirmado que no puedes volver al Infierno porque tu investigación ocupa todo tu tiempo. No puedes aparecer para dar a nuestra madre ni una sola muestra de afecto, ?pero lo arriesgarás todo por ella? —Grave negó con la cabeza.
Genevieve entrecerró los ojos ante las palabras de Grave, pero guardó silencio.
—Nuestros padres hicieron sus propias camas —afirmó rotundamente Rowin—. A ella la metieron en la mía.
La sonrisa que Grave dedicó a su hermano fue escalofriante, pero fue a Genevieve a quien se dirigió cuando dijo:
—Realmente deberías haberme dejado hacerlo rápido y fácil.
Un gran portal de obsidiana se abrió en el aire entre ellos, Grave entró y desapareció.
—Bueno, ha sido divertido —dijo Genevieve, tratando de mantener un tono ligero.
Rowin se volvió hacia ella.
—?Estás bien?
Genevieve se encogió de hombros.
—?Adónde fuiste? ?Antes?
—Umbra olfateó a Lilith. Grave sólo la deja vagar por la casa cuando está tramando algo. Si no, no habría sabido que estabas en problemas. Aunque siempre lo estás, ?no?
Apoyó una mano en la cadera.
—Oye, estaba ocupándome de mis asuntos aquí arriba. Knox y Grave me buscaron.
Su mirada se oscureció.
—?Knox también estuvo aquí?
Se acercó para juguetear con el sello de su dedo, girándolo nerviosamente mientras asentía.
—Parece que en esta casa me buscan mucho.
Parecía que quería reírse.
—Volvamos abajo —sugirió, tendiendo la mano en se?al de ofrecimiento—. Necesito cambiarme, y no creo que debas quedarte aquí sola antes de que alguno de los otros decida que también le apetece tenderte una emboscada.
Tragó saliva mientras miraba la palma de su mano levantada como si fuera una serpiente a punto de atacar.
Es mía.
?Cuánto tiempo había esperado a que alguien dijera con orgullo algo así de ella? Ojalá hubiera podido disfrutar de las mariposas que le habían producido sus palabras, pero, por desgracia, no confiaba en que esas mariposas fueran capaces de entender la diferencia entre ficción y realidad.
Miró hacia la chimenea, hacia el espejo que colgaba sobre ella, y luego alargó la mano y entrelazó sus dedos con los de él. Y dejó que la llevara hasta su habitación sin decir palabra.
En cuanto se cerró la puerta y se quedaron realmente solos, ella le soltó la mano y le dijo:
—No vuelvas a llamarme tuya.
Un destello de una emoción que ella no reconocía se reflejó en su expresión, pero él no respondió.
Respiró hondo.
—Cuando alguien me diga esas palabras, quiero que las diga en serio.
Apartó la mirada de ella mientras hundía la barbilla en un gesto de asentimiento y decía:
—Trato hecho.
Segunda Ronda
de la
Caza
25
Astuta Observación
Mientras Rowin iba a cambiarse al cuarto de ba?o, Genevieve escondió el tomo que había sacado de la biblioteca de los Silver en el fondo de uno de sus baúles, junto a su diario y el grimorio. Por alguna razón, admitir su interés por ayudar a salvar a su madre y a su familia era demasiado... íntimo.