Enchantra (Wicked Games, #2)(118)



—Deja de hablar de Knox —espetó Rowin.

Covin levantó las manos en se?al de inocencia.

—Sólo entablaba conversación.

—Que sea sobre otra cosa —murmuró Rowin.

—?Oh! Yo tengo una —dijo Genevieve—. ?Te dolió la lengua?

Covin sonrió, dejando que las puntas abiertas de su lengua se movieran entre sus dientes como los de una serpiente.

—La verdad es que no. Pero tengo una gran tolerancia al dolor.

Genevieve miró ahora a Rowin.

—?Y tú tolerancia al dolor? ?Es alta?

—Nacer en esta familia casi lo garantiza —confirma Rowin.

Covin se levantó y se acercó al carrito del bar para prepararse una bebida.

Genevieve se inclinó hacia el oído de Rowin y le susurró:

—?Y el piercing de tu...?

Rowin sonrió satisfecho.

—Okey, eso dolió como una puta mierda.

—?Desde cuándo lo tienes? ?Soy la primera que...?

—?Lo has visto? ?Lamido? —Murmuró Rowin—. Sí.

—Te oigo susurrar. ?Puedes no hablar más de la polla de Rowin en mi presencia? Creo que ya he sufrido bastante por hoy. Suficiente para una eternidad, en realidad —refunfu?ó Covin mientras echaba la cabeza hacia atrás y se bebía su vaso de whisky.

Eso fue justo.

—?Cuánto tiempo nos queda? —preguntó Genevieve.

Los dos consultan al mismo tiempo sus relojes de bolsillo.

—Quince minutos —dijo primero Covin.

—Probablemente podamos bajar ya —sugirió Rowin mientras se levantaba del sofá y se estiraba—. Tengo ganas de irme a la cama. Tal vez leer un libro.

Covin le lanzó una mirada que decía:

—Sí, claro.

—?Te falta tu copia de Los deseos más oscuros del diablo? —se burló Genevieve.

—Sí —respondió Rowin—. Lo dejé en la parte en que el Diablo lleva a su amante a su sala del trono y empuja su...

—Si dices la palabra “polla”, te voy a dar una paliza —amenazó Covin.

Genevieve empezó a reírse, hasta que sintió que el anillo se le calentaba en el dedo. Una mirada a su cara y Rowin pareció comprender lo que estaba ocurriendo.

Maldijo mientras corría hacia la trampilla, pero era demasiado tarde.

—Vaya, vaya, vaya —rio Ellin al entrar en la habitación, cerrando la puerta tras de sí—. Parece que he encontrado la fiesta. ?Ninguno de ustedes se da cuenta de que hay que estar callado durante el escondite?

—Nos aburrimos de esperar a que fueras buena en este juego —admitió Covin.

—Ellin... —Rowin empezó, pero Ellin le ense?ó los dientes y lo hirió antes de que pudiera terminar.

—Ahórratelo —espetó—. Me ocuparé de ti a continuación.

Volvió la vista hacia Covin.

—Oye —dijo Covin a la defensiva—, sólo estaba bromeando.

—Me has cortado la oreja —le gritó—. ?Sabes cuánto tardan en volver a crecer las partes del cuerpo! ?Es peor que Rowin rompiéndome el cuello!

Genevieve la miró ahora más de cerca, tratando de ver de qué lado podía faltarle la mencionada oreja, pero el corte de cabello de Ellin la cubría muy bien.

—La izquierda —susurró Rowin.

—Cállate —le gru?ó Ellin a Rowin.

Covin aprovechó los breves segundos que su mirada estuvo apartada de él para arremeter, pero Ellin fue rápida. Esquivó hacia un lado, clavándole la espada en el abdomen.

Maldijo, encorvándose hacia delante. Mientras le arrancaba la daga del estómago, gru?ó:

—Rowin, ?un poco de ayuda? —Rowin no se movió.

—No, creo que ya la tienes.

—Eres un imbécil —espetó Covin mientras esquivaba otra de las estocadas de Ellin.

Esto duró un rato, los dos agotándose el uno al otro y reorganizando los muebles con su lucha mientras Rowin mantenía a Genevieve estratégicamente fuera de peligro. Al final, sin embargo, Covin consiguió la ventaja: un pu?etazo en las tripas de Ellin, para ser exactos. Ellin dejó que el cuchillo cayera al suelo mientras vomitaba la cena a causa del golpe de Covin.

Genevieve dio un respingo y se agarró a la mano de Rowin.

—Joder, El —dijo Covin con pesar. Y Genevieve se dio cuenta de que ver sufrir a Ellin le destrozaba.

Ellin empezó a resoplar mientras terminaba de hacer arcadas.

—Ya he terminado. Estoy harta. A quien le toque ahora, ?puede quedarse conmigo! Odio este puto juego.

Covin dio un paso adelante con cautela mientras Ellin se enderezaba, con lágrimas corriéndole por la cara.

—El, todo va a ir bien...

—No —le espetó—. ?No lo hará! Rowin tiene más en juego que cualquiera de nosotros, ?y va a ser el próximo Cazador! Perdí mi oreja, Zafiro todavía está herida por su encuentro con el lobo bastardo de Sevin, y he terminado. Quiero que esto termine.

Kaylie Smith's Books