Enchantra (Wicked Games, #2)(120)



—?Qué está pasando? —intentó preguntar, pero su voz quedó ahogada por el estruendo del poder que crepitaba a su alrededor.

Entonces alguien irrumpió por la puerta y las sombras desaparecieron en un destello de luz cegadora.

—?Qué mierda está pasando aquí? —chilló Ellin.

De sus manos emanaba una luz blanca mientras succionaba las sombras de Rowin para que todos pudieran ver.

—Intentaba matarla —gru?ó Rowin a Grave.

—?Qué hay de nuevo? —Ellin gritó—. No pueden matarse por una chica que conocen desde hace menos de una semana. —Lanzó una mirada de disculpa en dirección a Genevieve—. No te ofendas.

Genevieve se frotó las sienes.

—No hay problema.

De hecho, estaba de acuerdo. Se había burlado de Ophie sin descanso por casi morirse por un Fantasma sexy de ojos verdes al que sólo conocía de días. Definitivamente le debía una disculpa a su hermana. Al amor no le importaba una mierda el tiempo.

—Entonces, ?qué tal si lo mato por el hecho de que va a atrapar a toda nuestra familia? —espetó Grave.

—?De qué demonios estás hablando? —preguntó Ellin.

—Si Rowin es liberado de la Caza, hermanita, entonces el resto de nosotros seguiremos jugando sin ningún verdadero ganador —explicó Grave una vez más—. Knox mismo lo confirmó.

Ellin se quedó boquiabierta mientras miraba a sus hermanos.

—Maldito infierno.

—Acabemos aquí y ahora —le dijo Rowin a su hermano—. Ya te lo dije una vez, Grave, ella es mía. No me la vas a quitar.

A Genevieve se le cortó la respiración.

Entonces Ellin pareció recuperar la sobriedad.

—Tienes que alejarte, Grave.

Grave la miró con incredulidad.

—Juega a ganar si quieres —dijo Ellin—. Pero tampoco dejaré que la asesines fuera del juego. Me cae bien. Se ha ganado su puesto en este juego.

El orgullo de Genevieve se hinchó ante las palabras de Ellin.

Grave pareció pensárselo mucho antes de soltar a Genevieve. Salió de la habitación sin decir una palabra más.

Ellin miró a Rowin y le dijo:

—Ponte las pilas. Si voy a confiar en ti, necesito estar segura de que sabes lo que haces.

Entonces ella también se fue.

—?Está bien Umbra? —susurró Genevieve.

Asintió, girándose para agitar una mano en dirección al zorro, y Genevieve vio cómo el Familiar se disolvía en humo.

—No podré convocarla por un tiempo. Hasta que se cure. Los huesos rotos y el veneno no son fatales para los Familiares. No como ser comido por pira?as si así hubiera sido.

Se acercó a la cama y la abrazó para enterrarle la cara en el cuello.

—?Estás bien? —preguntó.

Asintió con la cabeza.

—Ese fue, ?cuál, su cuarto?, ?quinto?, ?intento de matarme? Me estoy acostumbrando. —Una pausa—. ?Así que hablaste con Ellin?

—Lo hice. No le gustó pero... bueno, ya la has oído. Ya casi llegamos.

Genevieve susurró:

—Todo esto es culpa mía.

—No, no lo es —murmuró Rowin—. Empecé esto hace mucho tiempo. Sólo has acelerado el final.

Tragó saliva.

—?Rowin?

—?Sí?

—Me has vuelto a llamar tuya —susurró.

Apartó la mirada.

—Lo siento. Sé que me dijiste que no lo hiciera.

Antes de que ella pudiera decir nada más, él la besó en la sien.

—Vuelve a dormir. Esta vez estaré aquí —prometió.

Cuando volvió a acurrucarse contra su pecho en la cama, se dio cuenta de que esta vez no podía volver a dormirse. No por el ataque de Grave ni porque no siguiera agotada, sino por la excitación de todo lo que estaba por venir.

Y sus palabras aún resuenan en su mente.

Ella es mía. Es mía. Es mía.





Sexta Ronda


de la


Caza





42


  Favorito





Cuando Genevieve no pudo volver a dormirse, ella y Rowin fueron a la biblioteca. Hablaron de todo menos de la Caza. Al final, Genevieve se durmió en el regazo de Rowin mientras éste leía Los deseos más oscuros del diablo. Esperando a que llegara de nuevo la medianoche.

Justo antes de que repicaran las campanas, se dirigieron al salón de baile, cruzándose con Ellin por el camino. Grave llegó unos instantes después, y luego Knox, este último haciendo girar la Daga de la Caza en el aire. Cuando comenzó la ceremonia de elección y el cuchillo salió disparado hacia Rowin y Genevieve, Rowin lo atrapó con facilidad.

—?Juego? —Preguntó Knox.

—Listos o no —afirmó Rowin. Antes había explicado que éste era el juego que elegiría porque no permitía una ventaja como la mayoría de los demás.

Kaylie Smith's Books