Enchantra (Wicked Games, #2)(108)



—Y... vine a ver a mamá —les dijo Rowin—. Me imaginé que debería saber de nuestro matrimonio. De mí.

—Dame un respiro —murmuró Remi mientras se levantaba—. Me voy a la cama.

Los pu?os de Rowin se cerraron a los lados y Genevieve se mordió el labio, alargando la mano para poner una mano reconfortante en su antebrazo. ?l se relajó. Apenas.

—Madre está despierta, estaba visitándola. Mi padre está por aquí. Hoy he vuelto de Nocturnia —le dijo Wells a Rowin.

—Eso hemos oído. —Rowin miró a su hermano—. ?Pasa algo interesante en el corazón del Infierno?

—Más de lo que crees —murmuró Wells—. Hablaremos más tarde.

Rowin sacó a Genevieve del salón y la condujo por un pasillo con corrientes de aire. Cada detalle de la casa era negro o de un intenso tono violeta, el mismo color de los ojos del Diablo, sin duda su tono característico. Las ventanas eran vitrales con retratos en púrpura y negro, las cortinas de terciopelo y las alfombras de jacquard eran de color ébano. Incluso las paredes eran negras.

Rowin se detuvo ante una puerta ornamentada al final del pasillo. Y eso fue todo. Se quedó allí mirando.

—?Rowin? —susurró.

No dijo nada durante un largo minuto, y luego:

—No la he visitado en mucho tiempo. No sé cuánto ha empeorado...

Extendió la mano y le rozó el dorso.

—No estás haciendo esto solo.

La miró de reojo. Sus ojos brillaban con una emoción que ella no podía nombrar -una mezcla de terror y gratitud, tal vez-, pero él se limitó a asentir y levantó el pu?o para golpear.

Una pausa. Luego:

—Adelante.

Rowin empujó la puerta y, en cuanto entraron, Genevieve se dio cuenta de que allí vivía alguien enfermo. El frío de la muerte flotaba en el aire, y el olor a algo punzante y estéril le quemó la nariz cuando se acercaron. Genevieve pudo ver en a una mujer a través de la gasa negra que caía del dosel de la cama. Llevaba un camisón escarlata y, de no ser tan frágil, se habría parecido a su retrato en Enchantra. Genevieve comprendió ahora a qué se refería Rowin cuando dijo que Grave era su vivo retrato.

—?Remington? —La mujer frunció el ce?o y luego jadeó.

Genevieve vio cómo el reconocimiento y la incredulidad se dibujaban en su rostro cuando Rowin apartó la cortina ligera que había junto a la cama. Se agachó hasta quedar a la altura de los ojos de la mujer.

—Hola, madre, espero que no sea un mal momento para visitarte —le dijo.

Luego dijo algo en su lengua materna, se?alando hacia donde Genevieve permanecía a los pies de la cama.

—Oh, Rowington. —Las lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas de su madre—. ?De verdad estás aquí?

Mantuvo la mirada fija en Genevieve.

—Sí. Estoy aquí. Y este es mi amiga.

Genevieve se adelantó y los ojos de su madre se dirigieron a su rostro. Una sonrisa de placer se dibujó en la boca de la mujer.

—Hola, cari?o —susurró su madre—. Soy Vira.

Genevieve asintió.

—Es un placer conocerla. Soy Genevieve.

—Rowington nunca había traído a nadie a conocerme —dijo Vira mientras miraba a Rowin con una suave sonrisa—. Debes de ser especial. ?Cuál es tu nombre completo? ?Genevieve...?

—Silver —declaró Rowin.

Vira se sentó un poco más erguida.

—?Estás diciendo...?

Rowin asintió.

—Genevieve y yo nos casamos. Hace unos días.

—En realidad nunca hablamos de que yo adoptara su apellido, que conste —dijo Genevieve—. Todo fue muy rápido. Creo que él debería tomar el mío, de hecho. Rowington Grimm. Suena bien, ?no cree?

—No seas mocosa —dijo secamente.

—Te encanta cuando soy una mocosa —dijo Genevieve con una sonrisa.

Vira sonrió a Genevieve con aire conspirador.

—Eres absolutamente encantadora.

Genevieve sonrió.

—Gracias.

Rowin resopló.

—No dejes que te enga?e, madre. No ha sido más que una amenaza desde que la conozco.

Genevieve se burló. Pero antes de que pudiera burlarse más de él, Vira empezó a toser. Unas arcadas que le salpicaron las manos y las sábanas con sangre parecida a la tinta. Rowin giró la cabeza y cerró los ojos. Como si la visión le doliera físicamente.

—Lo siento, cari?o —susurró Vira cuando terminó el ataque—. Empeora en esta época del a?o. Cuando el Arreglo está casi fuera de mi sistema. Deberías venir a visitarme después de la Caza. Es cuando estoy mejor. Hasta puedo ponerme de pie.

Rowin hizo una mueca de dolor.

—Te dejaremos descansar, madre. Ahorra energía.

Vira tendió la mano a su hijo.

—Por favor, vuelve pronto. Evald et odesider.

—Yo también te he echado de menos —dijo, pero no hizo ninguna otra promesa.

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