Enchantra (Wicked Games, #2)(96)
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Zorro dice
—Eso es otro punto para mí —se jactó Genevieve mientras su peque?o guijarro gris rebotaba en su sitio junto a una piedra grande y plana.
Rowin gru?ó ante su cuarta derrota consecutiva. Afirmó que era porque nunca había jugado a las bochas -no es que ésta fuera una versión muy fiel del juego, dados sus limitados recursos-, pero, en realidad, no entendía lo que significaba lanzar suavemente.
Habían pasado las dos primeras horas repasando todo lo que había que saber sobre la Podredumbre Carmesí. Le había contado todos los rumores sobre su origen. Le había explicado cómo la Pudrición se infundía lentamente con la sangre de un Demonio, de modo que su propia fuerza vital era lo que los mataba, pudriéndolos desde el interior. La cura temporal que Knox administró a su madre después de la Caza eliminó la podredumbre de su organismo, pero en el transcurso de un a?o volvería a consumirla.
Su buena disposición y paciencia para responder a todas sus preguntas habían disipado poco a poco el escepticismo que le quedaba sobre su omisión del maleficio. También ayudaba el hecho de que él hubiera intentado que abandonara Enchantra cuando ella llegó y que hubiera convencido a Ellin de que le salvara la vida varias veces. También era difícil seguir enfadada con él cuando sabía lo que era sentir la necesidad de guardar tantos secretos. ?Cuántos le había ocultado a Ophelia a lo largo de los a?os? ?Cuántos seguía guardando?
Tras la pesadez de su conversación, Genevieve pensó que jugar a un juego podría ayudar a levantar el ánimo.
—Joder. —La maldición de Rowin cortó sus pensamientos mientras lanzaba su siguiente guijarro.
Intentó contener la risa esta vez.
—Eres realmente terrible en este juego.
—Estás siendo un ganadora muy odiosa —la amonestó mientras dejaba caer el resto de sus guijarros al suelo—. Juguemos a otra cosa.
—Eres tan competitivo —se burló—. Pero bueno. ?A qué juego quieres jugar? ?O prefieres hacer otra cosa?
Un brillo malvado entró en su mirada dorada ante aquella pregunta.
—?Qué está insinuando, Se?ora Silver?
Genevieve miró a su alrededor.
—Bueno, me parece que quizás este sería el lugar perfecto para que nuestro público vea lo bien que... trabajamos juntos.
El calor en su mirada hervía ahora, y ella tenía la sensación de que cualquier tipo de desafío que acababa de invocar para esta próxima actuación no iba a ser tan manso como el anterior.
—?Estás segura? —imploró mientras le apartaba un mechón de cabello de la cara.
—?Quieres ense?árselo todo?
—Sí —aceptó. La palabra firme. Segura.
A decir verdad, Genevieve nunca se había planteado si le importaría algo así. Por supuesto, sabía que ya habían montado todo un espectáculo para el público de Knox, pero habían estado completamente vestidos todo el tiempo. En cualquier caso, Genevieve siempre había disfrutado del sexo y de expresar su sexualidad ?Y por qué no habría de hacerlo? Los enmascarados claramente no habían tenido ningún reparo en exhibir sus aventuras sexuales para que todos las vieran, así que Genevieve no imaginaba que pudiera escandalizar a ninguno de ellos.
Con la forma hambrienta en que Rowin la miraba en ese momento, no estaba pensando en nadie más de todos modos.
—?Has jugado alguna vez a Zorro dice? —le preguntó mientras empezaba a dar vueltas alrededor de donde ella estaba.
Se cruzó de brazos.
—?No es ese juego un poco infantil?
—No en la forma en que vamos a jugar —murmuró.
Su figura enmascarada en el gran espejo frente a ellos imitaba sus movimientos al acecho. Sin duda, un zorro.
Se encontró con la mirada de Rowin mientras levantaba la barbilla y decía:
—Ensé?amelo.
La sonrisa de Rowin se ensanchó.
—Zorro dice que te quites el vestido.
Su sangre empezó a calentarse.
Ah, así que vamos al grano.
Siguió rodeándola con las manos entrelazadas a la espalda mientras observaba cada peque?o movimiento de ella. Levantó la mano para desatar el lazo del cuello del vestido, tirando de la cinta hasta que se soltó. Luego empezó a desabrocharse lentamente cada uno de los botones de satén que le llegaban hasta el ombligo. Cuando el vestido de gasa cayó al suelo del bosque a sus pies, ni siquiera se molestó en preocuparse por estar estropeando otra de sus prendas favoritas. No cuando la expresión de su rostro prometía que valdría la pena.
—Ahora, quita el resto —le dijo.
Ella no se movió, con una sonrisa en los labios mientras levantaba una ceja. No era nueva en el juego. ?l sonrió.
—Zorro dice —dijo.
Entonces se quitó la camisola y la ropa interior y, una vez más, quedó completamente desnuda mientras él permanecía completamente vestido. Tal cosa podría haber parecido un desequilibrio de poder. Pero por la forma en que el cuerpo de Rowin reaccionó al instante al verla, desnuda, supo que ella tenía el poder entre ellos a pesar de la ilusión que él intentaba mantener.