Enchantra (Wicked Games, #2)(99)



Un segundo después, Sevin salió del bosque, absolutamente empapado en sangre negra y con una sonrisa de oreja a oreja.

—Genevieve, corre —le dijo Rowin.

—Es sólo Sevin —razonó Genevieve, pero incluso mientras lo decía, notó el desenfreno en los ojos carmesí de Sevin, tan diferentes de la alegría habitual que ella encontraba allí.

—Así es, Vivi, soy sólo yo —dijo Sevin—. ?Has decidido si quieres ganar?

Genevieve tragó saliva y retrocedió un paso.

—Sí.

—Bien —le dijo Sevin sinceramente—. Eso significa que lucharás más.

Una rama se quebró detrás de él y Genevieve casi se ahogó al ver un enorme lobo plateado saliendo de entre los árboles, con Umbra retorciéndose en sus fauces. Así que éste era el familiar de Sevin. El lobo tiró a Umbra al suelo y, para sorpresa de Genevieve, el zorro se acercó a ella y no a Rowin.

—Genevieve, corre —volvió a ordenar Rowin.

La sonrisa de Sevin era sombría.

—Dante. Ataca.

El lobo se lanzó hacia delante.





34


  Impostora





La persecución del lobo era implacable mientras Genevieve corría por el bosque, con los sonidos de Rowin y Sevin luchando entre sí resonando detrás de ella. Umbra corría paralela a ella, comprobando de vez en cuando lo cerca que les pisaba los talones el familiar de Sevin.

—?Los árboles! —Genevieve gritó al zorro—. ?Tenemos que salir del suelo!

Genevieve sabía que no podía correr más rápido que un lobo, sobre todo que uno paranormalmente alterado, ni por asomo. Pero podía trepar a un árbol. Había pasado muchos días en las ramas de los robles de Nueva Orleans. Examinó la espesura a su alrededor en busca de una rama que estuviera lo bastante cerca del suelo como para empezar.

Justo delante, a la derecha, estaba el espécimen perfecto. Su rama más baja casi tocaba el suelo, nudosa y fácil de usar como palanca para las más altas. Genevieve se subió a su áspera corteza y Umbra la siguió, mientras los ojos dorados del familiar seguían fijos en la loba. Justo cuando Genevieve empezaba a levantarse, con los miembros todavía gelatinosos por la pasión inoportuna de Rowin y ella, sintió que unas fauces de dientes afilados le rodeaban el tobillo.

Chilló de frustración y pateó salvajemente al lobo, intentando que soltara la pierna. Umbra apareció un instante después, lanzando su ágil figura sobre la cabeza del lobo y ara?ándole los ojos hasta que ésta soltó a Genevieve con un gru?ido feroz. Cuando Genevieve consiguió elevarse lo suficiente, con la adrenalina corriendo por sus venas como un rayo, miró hacia abajo en busca de Umbra. No había salvado a aquella criaturita de las pira?as para perderla ahora.

Afortunadamente, encontró a Umbra trepando por el árbol, sólo una rama más abajo. Genevieve se inclinó y estiró el brazo para que Umbra se aferrara a él, recogiendo al zorro en su pecho mientras el lobo intentaba trepar desde abajo. Umbra acarició cari?osamente el cuello de Genevieve con su frío hocico.

—Sí, sí —gru?ó Genevieve al zorro.

El lobo no parecía ser un gran trepador, cosa que Genevieve agradeció mientras intentaba recuperar el aliento, pero su paz no duró mucho cuando Sevin atravesó la línea de árboles instantes después. Se rio cuando la vio de pie en la rama de arriba mientras se acercaba a su Familiar para darle unas palmaditas en la cabeza.

—Mira cómo vas —gritó Sevin mientras saltaba a la primera rama y luego se balanceaba ágilmente sobre la siguiente. Hizo una pausa para mirarse en un espejo incrustado en el tronco a su altura, frunciendo el ce?o ante lo que viera allí—. Esta habitación es espeluznante, ?no crees?

—Sí —respondió mientras empujaba a Umbra hacia la siguiente rama antes de empezar a ascender una vez más.

—Cari?o, no creo que subir más alto vaya a hacer nada por ti —le dijo Sevin, con tono genuino.

—?Dónde está Rowin? —preguntó.

—Probablemente estará aquí en un minuto —dijo Sevin en tono de conversación mientras se acercaba a la siguiente rama—. Se me escapó durante dos segundos y lo perdí entre las sombras.

—?Por qué estás cubierto de sangre? —le preguntó, con la esperanza de entretenerle mientras intentaba averiguar qué hacer a continuación.

Mientras escudri?aba el resto del bosque, vio un espejo bastante grande en el árbol paralelo al suyo, pero algo en el reflejo la hizo detenerse.

—Oh, claro —dijo Sevin mientras se miraba a sí mismo—. Maté a Remi. Accidentalmente lo alcancé demasiado cerca de la carótida. Bueno, quizá no accidentalmente. Desde que empezaron a meterse mano en los pasillos, pensé que necesitaría algo especial para ganar el Favorito. Además, me robó todo mi puto alijo de piruletas.

Genevieve apenas percibió sus palabras cuando por fin comprendió qué había de diferente en el espejo que estaba mirando. No imitaba sus movimientos. No, el reflejo de sí misma la observaba. Como si la estuviera esperando. Genevieve trazó la longitud de la rama en la que estaba parada y vio que se inclinaba hacia la rama que estaba justo debajo del espejo del otro árbol. Uno que parecía lo bastante cercano como para saltar.

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