Enchantra (Wicked Games, #2)(101)



El monstruo le ara?ó la cara, provocándole un dolor punzante en el ojo derecho, que se le oscureció por completo. Lanzó un grito al arrancarle la ficha del pecho, entre tendones viscosos y huesos crujientes.

El impostor empezó a consumirse en una nube de humo negro. Se agitó el pecho mientras se agarraba la cara, con el ojo bueno empa?ado por las lágrimas. Encontró el espejo y corrió hacia él, sin importarle que Sevin probablemente la estuviera esperando al otro lado. Le dolía demasiado.

Sin embargo, cuando atravesó el portal, se dio cuenta de que no había vuelto al lugar de donde había salido. No, había salido de un espejo completamente distinto. El que estaba justo enfrente de la salida que la llevaría de vuelta al corredor superior de Enchantra.

—Genevieve.

Giró sobre sí misma, aun sujetándose el ojo con una mano, mientras con la otra se llevaba la ficha al pecho.

—?Qué ha pasado? —preguntó Rowin cuando llegó hasta ella, apartándole la mano para poder evaluar su herida.

—Encontré la ficha —soltó la mano y dejó que él le tocara la cara.

Su expresión no le dio ninguna se?al de la gravedad del da?o, pero por el dolor explosivo que aún irradiaba por su cabeza y la forma casi imperceptible en que sus pupilas se tensaron al mirarla, no le pareció nada bueno.

—Ellin no va a ayudarnos esta vez —le dijo, con tono pesaroso—. Pero haré lo que pueda, ?de acuerdo? Tenemos que volver a mi habitación.

—?No tenemos que esperar a que llegue el mediodía? —se atragantó—. ?Y dónde está Sevin?

—?Cuánto tiempo crees que has estado fuera? —preguntó, cauteloso.

—Minutos —le dijo—. ?Por qué...?

Hizo una mueca de dolor.

—Llevas horas desaparecida. Ya es por la tarde. He estado paseando por este bosque desde que desapareciste. Sevin y yo estuvimos enzarzados durante horas antes de que renunciara a intentar atraparme y decidiera cazar a los demás. Intenté ir por ti, pero en cuanto lo atravesaste, el espejo se volvió completamente negro.

Un sollozo se le atascó en la garganta, con el pecho apretado mientras intentaba ralentizar la respiración.

—Oye, ya estás aquí, no pasa nada —le dijo, apartándole el cabello de la cara—. Has conseguido la ficha. Lo has hecho perfecto.

Se le cortó la respiración al oír el cumplido y cerró los ojos mientras se apoyaba en sus frías manos.

—?Rowin?

—?Sí?

—Gracias por esperarme —susurró.

Su única respuesta fue alzarla en brazos por la parte posterior de los muslos y rodearle la cintura con las piernas. Acurrucó la cara de en el pliegue de su cuello mientras la sangre y las lágrimas corrían por sus mejillas.





35


  Al Real





Rowin le había dicho, antes de curarla, que la herida probablemente dejaría cicatrices. Aun así, Genevieve se había horrorizado al ver su reflejo. La garra del monstruo le había dejado una marca de diez centímetros desde la parte superior de la ceja hasta casi la barbilla. Cuando se echó a llorar, el único consuelo que él pudo ofrecerle fue que había tenido suerte de no perder la vista.

—Seguro que Salem puede arreglarlo —se había dicho a sí misma.

Ahora estaba abatida sobre su diario en el comedor -donde Rowin se había tomado la molestia de tapar todas los espejos mientras comía para que no tuviera que echar ningún vistazo indeseado-mientras Rowin y Ellin jugaban a las cartas.

24 de marzo

Feliz vigésimo segundo cumplea?os. Acabo de leer mi entrada de hace un a?o y parece mentira lo diferente que era mi vida entonces. Con el corazón roto. Afligida. Atrapada en Nueva Orleans. En Grimm Manor.

Ciertamente no es el caso ahora. No, ahora estoy atrapada en esta finca maldita con gente que no puedo decir si odio. Con el hombre que me ha dado el mejor sexo de mi vida. Un hombre en el que aún no puedo confiar, cuyos secretos aún estoy descubriendo.

Después de todo lo que ha pasado aquí, una peque?a cicatriz no debería pesarme tanto, pero supongo que es la prueba de que han cambiado tantas cosas en tan poco tiempo y, sin embargo, yo no he cambiado nada. Sigo siendo tan vanidosa como siempre. Tan hastiada. Sólo quiero volver a casa, pero no estoy segura de que mi hogar pueda ser un consuelo en este momento. ?Qué encontraría allí? A mi hermana, sí. Y el recordatorio de que ella tiene un propósito en Nueva Orleans que yo nunca tendré. ?Dónde encajo yo en eso? Ella y Salem tuvieron que deshacerse de mí sólo para disfrutar de su tiempo juntos.

Farrow quería deshacerse de mí. Mi madre.

Si Rowin hubiera podido deshacerse de mí al principio, lo habría hecho a pesar de lo que siente por mí ahora. Y odio haber empezado a disfrutar de su compa?ía. A gustarme. Porque me gusta. Es competitivo y agresivo, pero también inteligente y cari?oso. Y temo que incluso ganar la Caza y liberarlo no será suficiente para retenerlo. Su culpa siempre lo encadenará a este lugar. Como la mía me encadena a la Mansión Grimm.

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